Coaching de lesiones

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Ahora que me estoy acercando a una edad respetable es un buen momento para reflexionar y hacer valoraci√≥n sobre lo que he estado haciendo en los √ļltimos 25 a√Īos. Puedo quedarme pensando 20 minutos, buscar algo relevante o importante, algo que haya marcado una diferencia, pero por muchas vueltas que le de a la cabeza todo se reduce a lo mismo: Ayudar, con mis manos, a gente con dolor. Da lo mismo quien sea, atletas profesionales, ni√Īos de 12 a√Īos, abuelitas de 85 a√Īos‚Ķ todo es lo mismo. Todos/as buscan un alivio a su dolor y se ponen en mis manos. Al principio me sent√≠a un poco como un impostor. No entend√≠a como hac√≠an caso a lo que les dec√≠a, como confiaban en el juicio de un joven de 25 o 30 a√Īos. Pero muchos lo hac√≠an y no han parado de hacerlo desde entonces. Ahora ya, a√Īos despu√©s, cuento con un arma muy importante a mi lado, la experiencia. Ya he tratado 10, 20 o 100 veces la mayor√≠a de las lesiones que pasan por mi consulta. Mientras trato a esos pacientes se me vienen a la cabeza situaciones similares que ya he tratado hace muchos a√Īos – ‚Äúesta es la misma lesi√≥n que aquella persona en San Diego‚ÄĚ- o -‚Äúa esa paciente le vino bien esta forma de tratar la lesi√≥n, voy a hacer lo mismo‚ÄĚ-.¬†

También he aprendido a leer a los pacientes, a saber quienes se van a preocupar por curarse o quienes vienen a por el milagro. Esto es muy importante, ya que en función de las características del paciente y su lesión he aprendido a ajustar el tratamiento y, sobre todo, el mensaje que quiero dar. Algunos pacientes se preocupan por hacer ejercicios en casa, por ir al gimnasio, por no jugar al tenis o correr con dolor. Otros nunca llegan a hacer nada, vienen, se tratan y nos vemos la próxima semana. La experiencia es algo muy importante y sin ella es muy difícil ayudar a que a una persona le desaparezca el dolor. 

Aun as√≠ en los √ļltimos a√Īos ha crecido en mi un sentimiento de frustraci√≥n. En muchos casos no me quedo satisfecho con el devenir de los pacientes y su dolencia. Siento como que algo falta, como que los tratamientos a veces no son suficientes. Falta un componente m√°s, algo que mejore la probabilidad de curaci√≥n del paciente y, por ello, despu√©s de darle muchas vueltas, he decidido dar un giro profesional para complementar y mejorar lo que vengo haciendo.¬†

Por lo tanto – redoble de tambores – os presento el nuevo y √ļnico servicio de coaching de lesiones. ¬ŅDe que se trata? En esencia, se trata de ayudar a pacientes con dolencias cr√≥nicas. Normalmente estos pacientes est√°n en una situaci√≥n de desamparo y no saben por que direcci√≥n seguir. Ya han probado muchos tratamientos, han visitado a m√ļltiples m√©dicos y fisioterapeutas. Lo que tienen en com√ļn es que, despu√©s de meses o a√Īos, su dolor sigue ah√≠.

El primer objetivo es reducir o mejorar el dolor, pero el segundo objetivo,¬†tambi√©n muy importante, es reducir la ingesta de medicamentos y, sobre todo, evitar las intervenciones¬†quir√ļrgicas. Consigamos¬†que el cuerpo, con nuestra ayuda, se cure por si solo.¬†

Tengo la confianza y convicci√≥n que todo puede mejorar. Solamente hay que escuchar, hablar y encontrar la soluci√≥n al problema. Existen infinidad de tratamientos, miles de especialistas, millones de opiniones. El camino a la curaci√≥n est√° ah√≠, solo hay que encontrarlo. El √©xito normalmente viene por una combinaci√≥n de acciones y t√©cnicas. Una intervenci√≥n, un tratamiento, una cirug√≠a… no suele ser suficiente.

Con este nuevo servicio lo que quiero es ayudar. No solo tratar, cobrar y pasar página, ya sea con éxito o fracaso. Quiero que al paciente le cambie la calidad de vida, que pueda volver a estar sentado sin dolor, a conducir más de 1 hora, a jugar al padel con los amigos o a correr por el campo.

Aparte de mis tratamientos, he seleccionado cuidadosamente una red de profesionales y servicios que nos pueden ayudar a conseguir el objetivo y que complementan perfectamente mis tratamientos.

Todo empieza por una conversación antes de pasar a la acción. Juntos buscaremos la solución.